Un ejemplo de tenacidad en la mortífera “zona divisoría” de la Franja de Gaza

En Gaza, a 21 de octubre de 2013.

Movimiento de Solidaridad Internacional, Charlie Andreasson / Gaza, Palestina ocupada.

Un hombre mayor nos recibe al apearnos del taxi, un patriarca, su espalda erguida, con un firme apretón de manos y una sonrisa de bienvenida. Los otros activistas con los que vine en el taxi han estado aquí antes, y todos nos sentamos sin mayor ceremonia a la puerta de la casa mientras el sol lanza sus últimos rayos cálidos sobre nosotros.

Abu Jaml Abu Taima (a la derecha) posa junto a una activista internacional. (Foto de Charlie Andreasson)

Enseguida nos sirven refrescos y galletas, seguidos de café, té y dátiles. Está claro que esperaban nuestra visita. A nuestro alrededor se amontonan hijos y nietos.

En el contexto Palestino, Abu Jamal Abu Taima es un agricultor a gran escala con sus 50 dunams. Pero también tiene muchas bocas que alimentar: tres generaciones con un total de 71 personas. “Estábamos amontonados durante el Eid” dice con una sonrisa que deja ver más el orgullo que la preocupación de tener que acomodar a tanta gente. Pero a medida que comenzamos a hablar de las condiciones de esta gran multitud, la sonrisa se desvanece.

El periodo entre los años 1995 y 2001 fue una especie de época dorada. Él cultivaba una gran variedad de productos, y tenía invernaderos y unos ingresos sustanciales de lo que podía exportar. Entonces empezaron las preocupaciones. Su tierra limita con la barrera de separación israelí, y cuando las fuerzas israelíes extendieron la “zona divisoría”, ésta se fue tragando cada vez más territorio adyacente.

Dentro de esta zona ya no queda ningún olivo ni otros frutales. En 2003 los bulldozers israelíes arrasaron sus invernaderos y su antigua casa. Ahora lo único que puede cultivar allí es trigo, porque no necesita una atención regular como otros cultivos.

Así que lo único que espera poder sembrar cuando comiencen las lluvias de noviembre es el trigo. La fuerza ocupante no permite el riego. Destruyen todas las tuberías de riego de la zona. Incluso si los agricultores van a sus campos a atender sus cosechas corren peligro de muerte.

Hoy  en día Abu Taima puede cultivar lo suficiente para alimentar a su familia, pero no más. Antes de que destruyeran sus olivos en la “zona divisoría” estos producían suficientes aceitunas para dar 70 garrafas de aceite de oliva. Los que quedan este año solo dieron seis. No se le permite exportar nada de lo que cultiva.

Los agricultores producen mucho menos después de desaparecer sus invernaderos, y no se les permite el acceso a sus campos para usar fertilizantes industriales o regar.

Hay escasez de combustible. Cuando se les da la oportunidad de obtener combustible, los precios han subido casi el doble. Algunos productos, como los dátiles, son más baratos, precisamente porque ya no se pueden exportar. Otros cultivos, más costosos de producir, resultan más caros para los compradores.

Las fuerzas israelíes se han vuelto más agresivas desde que descubrieron el túnel entre la Franja de Gaza e Israel. Solo hace unos días le dispararon a un pastor, aunque era obvio lo que estaba haciendo. Entendemos la esperanza de Abu Taima de que nosotros y otros activistas en Gaza nos mostremos activamente solidarios. Esta estación nos uniremos a los trabajos de plantación y cosecha enfundados en nuestras camisetas amarillas.

Pero una pregunta surge con más fuerza en mi interior, y finalmente tengo que hacerla. “Puesto que la situación evidentemente parece que empeora, ¿querría usted que sus hijos le sucedan a usted cuando llegue el momento?” Tengo que hacerla por segunda vez, reformulándola ligeramente, ya que él parece no entender lo que quiero decir.

“Los palestinos no abandonamos nuestra tierra fácilmente”, explica pacientemente. “La tierra da la vida. No tengo ningún interés en situarme en el centro de intereses políticos o estratégicos. Simplemente me encontré en el medio de ellos. Todo lo que quiero es cultivar mi tierra y sostenerme a mí y a mi familia. Y si abandonamos la tierra, que ocurrirá entonces? ¿avanzará Israel sus posiciones amontonándonos cada vez más lejos?. Esto puede resultar otro Nakba. Tengo una responsabilidad no solo ante mi familia sino también ante Palestina”.

Fuente: http://palsolidarity.org/2013/10/a-portrait-of-steadfastness-in-the-gaza-strips-deadly-buffer-zone/

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