Charlie Andreasson habla acerca del ataque

Charlie Andreasson es un activista miembro de Ship to Gaza–Suecia, organización que forma parte de la Coalición internacional de la Flotilla de la Libertad. Se encuentra en Gaza cooperando en el proyecto del Arca de Gaza. Nos escribe sus reflexiones personales acerca del ataque al Arca el 29 de abril de 2014 a las 3:45 hora local.

4 de Mayo 2014

Más de un año de trabajo y él – el barco que reconstruimos para romper el bloqueo – ahora yace sobre su fondo en la bahía de Gaza. Para mí un mes de forcejeo con las autoridades egipcias antes de que me permitieran llegar aquíocho meses de trabajo en el barco y vida cotidiana en Gaza o sea una lucha continua, solo para permanecer al borde del puerto y observar los estragos apenas unas pocas semanas antes de que nos dispusiéramos a navegar hacia Europa. Dejé el trabajo que tenía en mi país para seguir los dictados de mi conciencia de hacer todo lo que pudiese por la gente a la que se le niega sus derechos humanos, por no otra razón que la de ser palestinos que nacieron aquí. Dos cargas explosivas, dos boquetes bajo la línea de flotación. Así de simple. Apenas una escasa atención en los medios de comunicación después del hecho. Los negocios como de costumbre. Los abusos contra esta gente pueden continuar.

Los palestinos – humanos, se acercan a mí para expresar su apoyo, me dicen que Dios me compensará. Pero este proyecto no es para mí, es para ellos. Lo que me entristece es que no seremos capaces de cumplir lo que hemos prometido. No a tiempo. Porque mientras el bloqueo ilegal e inhumano persista, tenemos la obligación de hacer todo lo posible para que se levante. Si queremos vivir con seguridad y ser capaces de darle seguridad a nuestros hijos, no podemos tener un mundo en el que los derechos humanos no estén garantizados a algunos por pertenecer a una determinada etnia, o donde se pueda tirotear impunemente a los pescadores y agricultores. Esto no genera seguridad. Esto provoca inseguridad además de ser contrario a la ley internacional.

Por lo tanto tenemos que reparar lo que se ha destruido, continuar oponiéndonos al bloqueo hasta que éste se levante de una vez por todas. No puedo permitir que todo mi tiempo aquí y el trabajo realizado en mi país se conviertan en un desperdicio y no sirvan para nada. No es por mí; es por ellos. Los que tratan de consolarme son las víctimas.

Me sentí impresionado por la respuesta de los pescadores, policías, buceadores y bomberos cuando el arca, con el agua muy por encima de su cubierta, fue arrastrada a la playa a donde los barcos se sacan del agua para hacer reparaciones y revisiones. La operación comenzó por la mañana, cables conectados al arca, y metro a metro ésta se fue acercando y se irguió del agua. En el puerto muchos observadores se negaban a alejarse a pesar de la oscuridad del anochecer. Desde algún sitio dos camiones de bomberos aparecieron rodando desgarrando la oscuridad con sus luces. Algún tiempo después se revelan en el barco dos enormes boquetes bastante por debajo de la línea de flotación en el lado de babor. La policía acordonó el área y comenzó la investigación en busca de pistas. Pero hay preguntas que surgen en mi mente demandando respuestas: Podrá repararse el barco? Cuánto tiempo llevará? Cuánto va a costar? Sin embargo, no me pregunto acerca de quién podrá estar detrás del sabotaje. Eso no cambiará nada.

Se nos permitirá salir de Gaza alguna vez? Parece todo tan fácil con una o dos cargas explosivas más… Los medios de comunicación no le dieron gran importancia. Pero podemos permitirnos nosotros volver la espalda a estos asaltos sobre los derechos humanos? Podemos ir tranquilamente a pescar sabiendo que los pescadores de Gaza corren diariamente el peligro de ser tiroteados y de que les confisquen sus barcos? Podemos seguir plantando flores en nuestro jardín sin acordarnos de los campesinos de Gaza que sufren tiroteos mientras siembran sus tierras a mano? Seremos capaces de sentirnos seguros en el futuro cuando permitimos que una de las naciones más poderosas del mundo militarmente siga ocupando la tierra de otras gentes y violando las convenciones internacionales, por la única y exclusiva razón de ser más fuertes? Y cómo podemos permitirnos creer la mentira de que las exportaciones desde Gaza constituyen una amenaza para el poder ocupante, su ejército y su población civil? Si queremos mirarnos al espejo sin sentir vergüenza de nosotros mismos tenemos que reparar el arca, romper el bloqueo saliendo a navegar y llevando con nosotros un cargamento de aceite de oliva, miel, alfombras de artesanía, solidaridad y dignidad humana. Parece ésta una acción tan amenazadora que ellos, sean quién sean, están dispuestos a hundir el barco

 

Charlie

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