Informe presencial desde Gaza

Por la Doctora Mona El-Farra, miembro del Comité Consultivo del Arca de Gaza

Gaza, 8 de julio de 2014

La noche pasada y mientras las fuerzas armadas israelíes lanzaban ataques militares por toda Gaza, por mar, aire y bombardeo de artillería, cientos de miles de niños eran incapaces de dormir en sus casas de tejados de lata, acurrucándose contra sus padres, llorando aterrorizados. El bombardeo de la noche pasada fue muy fuerte, y se extendió de norte a sur y de este a oeste por toda la diminuta franja. Hubo más de cien ataques.

En Gaza no tenemos refugios en los que guarecernos durante los ataques.

Estos ataques llegan en una situación de deterioro económico. Justo en estos momentos se celebra el Ramadán, el mes de ayuno, y un número cada vez mayor de familias tienen verdaderas dificultades para conseguir alimentos básicos. La lucha por la supervivencia es permanente.

Mi mensaje va dirigido a la gente que nos mira desde fuera para que tengan conciencia y no consientan lo que le está ocurriendo de nuevo a la población palestina bajo los ojos del mundo. No se trata de caridad, se trata de solidaridad con nosotros y con lo que estamos soportando no solo durante esta brutal matanza sino todos los días.

Miles de empleados del gobierno no pudieron ni acercarse a los bancos para cobrar sus salarios. Sé que los salarios se ven afectados por los problemas internos entre Fatah y Hamas, pero el resultado es una severa penuria – mientras tanto las bombas siguen cayendo sobre nuestras cabezas. La sensación de inseguridad ensombrece a toda la población.

La operación militar continúa y se amenaza con que se expandirá en los próximos días, y seguimos sin noticias acerca de un alto el fuego.

Con anterioridad al ataque las autoridades municipales advirtieron a la gente que se bañaba en el mar de Gaza (el único lugar de recreo para una población de un millón setecientos mil habitantes, la mayoría de los cuales son niños) que ahora estaba totalmente contaminado con aguas fecales que las autoridades se vieron obligadas a bombear al mar sin tratamiento, debido a la carencia de combustible para bombearlas a las depuradoras antes de darles salida al mar.

El 95% del agua no es potable.

El paro llega al 55%

Muchos trabajos son irregulares o empleos sin sueldo, no existe una economía real.

La inseguridad alimentaria afecta al 70% de la población.

A través de la Alianza Infantil de Oriente Medio seguimos poniendo en práctica sistemas de purificación del agua en escuelas y jardines infantiles, para poder suministrar agua limpia a los niños palestinos. Aunque en estos momentos estamos en vacaciones de verano, la comunidad tiene acceso a las unidades escolares.

Nosotros proseguimos con nuestro trabajo porque conocemos muy bien la carencia de medios de recreo que sufren los niños palestinos en general y especialmente en estos tiempos difíciles. Nos aseguramos, con el apoyo de nuestros colaboradores en los centros comunitarios, de que sigan existiendo actividades recreativas y de entretenimiento para ayudar a los niños cuando más lo necesitan, para alejar su atención de los bombardeos nocturnos. El apoyo de MECA para estos programas que se están llevando a cabo en el norte, centro y sur de la Franja de Gaza es en estos momentos especialmente importante.

Mientras damos nuestro apoyo y ayuda a los niños también nos ocupamos de las madres, mediante cursos de sicología por toda la Franja de Gaza. Los cursos tienen como objetivo educar a las mujeres acerca del trauma y de cómo manejarse con la familia y los niños en tiempos de crisis.

Diferentes servicios de salud están denunciando la necesidad de más recursos de emergencia, que ya escaseaban debido al cierre de fronteras y al asedio de Gaza. Tuvimos la suerte de que justo antes del ataque MECA pudo enviar a la Media Luna Roja algunos de los medicamentos de emergencia que más desesperadamente necesitábamos.

El equipo de MECA así como todas las organizaciones humanitarias y de salud de Gaza están atravesando un período difícil. Nos encontramos en una situación de inseguridad física y no podemos dormir. Trabajamos duramente para ayudar a la población en estos tiempos difíciles.

Las calles de Gaza están vacías, se ve algún que otro coche por aquí o por allí, Israel prosigue con su política de asesinato y con la demolición de hogares mediante ataques aéreos. Recientemente han estado atacando áreas civiles con frecuencia, causando incontables heridos. Todo ello hace la vida de todos nosotros muy difícil en Gaza, ya que la mayoría de la población vive en áreas superpobladas.

Ellos atacan a sus objetivos mientras la población civil paga un alto precio. Hemos tenido 18 bajas hasta ahora y la lista sigue incrementándose. Mientras escribo me llegan noticias continuamente – acaban de atacar a un coche en la calle Wehda, un área de mercado abarrotada, con el resultado de cuatro muertos, y se informa de un alto número de heridos. Acabo de regresar de la Media Luna Roja donde la vida está paralizada, en el trayecto en coche me sentía preocupado por los ataques a vehículos en movimiento. Continuamente estamos oyendo el bombardeo a nuestro alrededor. No hay calle ni lugar seguro.

Mi mensaje va dirigido a la gente que nos mira desde fuera para que tengan conciencia y no consientan lo que le está ocurriendo de nuevo a la población palestina bajo los ojos del mundo. No se trata de caridad, se trata de solidaridad con nosotros y con lo que estamos soportando no solo durante esta brutal matanza sino todos los días.

Los pequeños y grandes esfuerzos para generar movilizaciones masivas a nivel internacional son la única forma de reducir el tamaño del horror y la pérdida con que se enfrenta el pueblo palestino de Gaza, con manifestaciones, con presión sobre los poderosos, con boicots que amplifiquen nuestras voces y testimonios desde debajo de las bombas, y para que nuestras palabras puedan ser oídas necesitamos vuestra ayuda.

Esto no es la guerra o la operación militar que los medios de comunicación quieren hacernos creer. Es, una vez más, un castigo colectivo y un ataque brutal contra todo el pueblo palestino, y son los civiles y la población más vulnerable los que siempre pagan el precio.

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